Hace más de un siglo, Flosi Björnsson y sus ocho hermanos se aislaron a los pies del Vatnajökull, el mayor glaciar de Islandia. Ninguno de ellos se casó ni tuvo hijos. Consagraron su vida al glaciar mucho antes de que nadie hablara de su deshielo. Como el esqueleto de una ballena en la orilla, su granja ha permanecido sellada hasta ahora. Hoy, una gran sábana blanca cubre la piel del glaciar, como un sudario sobre el cuerpo de un hijo moribundo.
* Compite por el Premio Panorama al Mejor Largometraje Español.

