València. El catalán Carles Bosch, posiblemente el realizador de documentales español más premiado en el mundo y el único hasta la fecha nominado al Óscar, confesó en la charla que ofreció ayer en DocsFòrum que se ha visto obligado a recurrir al mecenazgo privado para financiar su próxima película: «Cada vez me cuesta más hacer cine documental, pero quiero seguir. Ahora estamos preparando una historia muy pequeña sobre Petitet, hijo de uno de los palmeros de Peret. Hemos tenido que recurrir al crowfunding para producir la película, de momento tenemos 366 mecenas, además de los productores, lo que supone más presión aún».

En la conferencia, el director de Balseros (2003) y Bicicleta, cuchara, manzana (2010) ha explicado que él entiende el cine documental como una estricta representación de la realidad: «Para mí el único límite es que estemos explicando la realidad y sé que voy a contracorriente. Ahora muchos directores documentales usan elementos que no son reales, de alguna forma engañan al espectador. Yo me aferro a la norma del periodismo de intentar reflejar la realidad lo más fielmente posible».

Con una carrera dedicada por completo al periodismo televisivo, Carles Bosch confesaba que su vida ha estado marcada por una sucesión de «golpes de suerte»: tener 16 años en 1968, que Franco muriera a los dos meses de que acabase la carrera de periodismo, haber estado trabajando en 1994 en República Dominicana cuando estalló la crisis de los balseros de Cuba, o el interés que empezó a haber a principios de los años 2000 en el cine documental con el éxito de Bowling for Colombine (2002) de Michael Moore, y que le condujo a plantearse realizar Balseros, su primera y multipremiada película documental.

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